Si al ajuste y al bono espa√Īol. An√°lisis mensual de Kessler&Casadevall AF

El proyecto europeo de integración económica ha superado varias etapas convulsas a lo largo de su historia. El intento fallido de integración en la denominada serpiente monetaria, los ataques a la estabilidad financiera del Sistema Monetario Europeo y, en la actualidad, las dudas en la estabilidad del Euro, son causa natural de un proceso de integración que obliga a sus miembros a avanzar en la convergencia económica con cambios estructurales de gran extensión y profundidad.

En circunstancias de inestabilidad, o bajo presión de shock externos, la posición real de cada país conforme a su grado de integración se pone en evidencia y las deficiencias acaban por surgir, presionando la estabilidad del proyecto de integración. La solución acordada en los sucesivos Consejos Europeos ha sido siempre avanzar hacia un modelo de integración superior que ha incidido no sólo en un modelo de paridad entre las monedas integrantes, sea con bandas de fluctuación o sea con la fijación irrevocable de los tipos de cambio, sino también en la creación de instituciones comunes que han velado por el funcionamiento del sistema.

La serpiente monetaria supuso el primer intento de desarrollar un entorno monetario estable entre los pa√≠ses europeos. Para ello, se implant√≥ un mecanismo de cambios por el cual se estableci√≥ una diferencia m√°xima entre la moneda m√°s fuerte y la moneda m√°s d√©bil del 2,25%. Adicionalmente, se formaliz√≥ la creaci√≥n del Fondo Europeo de Cooperaci√≥n Monetaria y se promovi√≥ pol√≠ticas econ√≥micas comunes de promoci√≥n de la estabilidad, crecimiento y empleo. El Sistema Monetario Europeo creado en 1979 se centraba en una filosof√≠a parecida pero esta vez fijando una moneda europea, el ECU, como parte central del sistema. Su valor se fijaba como cesta ponderada de las monedas integrantes y el mecanismo de cambios se defin√≠a a partir del valor de cada moneda en ECU y mediante el establecimiento dos a dos del tipo de cambio. Las monedas pod√≠an as√≠ fluctuar en un rango general de +/-2,25%, aunque ampliable a 6% en algunos casos. El euro supuso una tercera etapa de construcci√≥n europea y constituy√≥ un avance definitivo para formalizar una verdadera integraci√≥n econ√≥mica y monetaria. Apoyado en un mercado √ļnico con libre circulaci√≥n de mercanc√≠a, personas, servicios y capitales, el euro se defin√≠a como un mecanismo en el que las monedas integrantes quedan irrevocablemente fijadas entre ellas, con una autoridad monetaria independiente para establecer la pol√≠tica monetaria del √°rea euro.

Todos los sistemas han aportado estabilidad al valor de cambio de las monedas pero la falta de convergencia de las econom√≠as europeas ha impedido mantener los acuerdos de forma cre√≠ble en el tiempo. La crisis energ√©tica supuso un shock externo insalvable para la serpiente monetaria, la crisis econ√≥mica de principios de los a√Īos 90 acab√≥ con la estabilidad de mecanismo de cambios del SME y la crisis financiera actual ha roto con la soberan√≠a fiscal de los pa√≠ses europeos.

No obstante, hay que tener presente que el proyecto europeo nace por la necesidad de avanzar en un modelo de crecimiento econ√≥mico que impulse la creaci√≥n de riqueza por la v√≠a del valor a√Īadido y la calidad, modelo suficientemente competitivo que permita un mantenimiento de los niveles de bienestar social alcanzados durante el siglo XX. Pero el logro de este alto nivel de organizaci√≥n econ√≥mica s√≥lo se alcanza pasado un tiempo suficientemente amplio para adaptar no s√≥lo la estructura econ√≥mica de los pa√≠ses sino tambi√©n los modos de actuaci√≥n en la aplicaci√≥n de las pol√≠ticas fiscales de los pa√≠ses integrantes.

La falta de convergencia entre los pa√≠ses integrantes del √°rea euro ha desestabilizado el sistema pues ha roto, seg√ļn la visi√≥n de los agentes del mercado, la paridad inicial cre√≠ble de las monedas y el precio o inter√©s a pagar por ellas. Por ello, mientras que los pa√≠ses avanzan en la convergencia real de sus econom√≠as, se necesitan instrumentos que estabilicen las deficiencias de cada una de ellas. En la vertiente estructural, es obligado limar todas las rigideces que impiden implementar una verdadera libertad en la circulaci√≥n de mercanc√≠as, personas, servicios y capitales y, en la vertiente econ√≥mica, es requisito necesario, la aplicaci√≥n de una pol√≠tica fiscal com√ļn que transfiera rentas compensatorias entre los pa√≠ses integrantes.

Los acontecimientos de mayo de 2012 parecen indicar que las autoridades pol√≠ticas se encuentran en una encrucijada econ√≥mica que obliga a actuar indiscutiblemente en la direcci√≥n que marca una mayor integraci√≥n econ√≥mica y soberana de la Uni√≥n Europea. Desde la perspectiva de los mercados y, tambi√©n desde la perspectiva del ciudadano europeo, este proceso es indudablemente m√°s positivo que cualquier escenario de desintegraci√≥n. El ajuste es dif√≠cil, pero compro la idea (y el bono espa√Īol).

Javier Kessler Saiz EAFI

Kessler&Casadevall AF