Carta DiverInvest Agosto: Bernanke se va, llega la inflación

diverinvestTodo parece indicar que Bernanke dejará su puesto a principios del 2014. Tras una larga etapa de estímulos monetarios sin precedentes, la FED pone en marcha un cambio de dirección. El objetivo es frenar la fuerte burbuja que se está produciendo en la renta fija y confirmar que la economía real se puede valer por sí misma.

Estados Unidos sigue fuerte pero el crecimiento económico de Europa todavía es muy débil y no parece muy sostenible. Principalmente ya que dicha mejoría viene dada por los fuertes estímulos de los bancos centrales. Lo cual no resuelve el verdadero problema de fondo pero al menos lo difiere en el tiempo. Aunque eso tampoco debe ser un consuelo. En Europa no hay una mejoría clara de los beneficios de las empresas y los bancos siguen inmersos en un duro proceso de desapalancamiento.

La inflación es otro factor muy importante a tener en cuenta. Hoy casi nadie habla de ella pero la inflación es la salida más probable a la crisis de deuda. La crisis no se solucionará hasta que el stock de deuda contraída durante los años del boom económico se pague. Pero lejos de reducir la deuda total de las economías desarrolladas éstas la han aumentado.

La inflación hasta la fecha ha estado muy controlada y todo hace indicar que repuntará. No podemos olvidar los efectos devastadores que esto podría tener. En primer lugar, sobre los activos de renta fija y luego sobre la economía real.

De todos modos, estoy seguro que la FED seguirá muy atenta haciendo todo lo posible por mantener el crecimiento económico. Pensamos que habrá un incremento de la volatilidad y que debemos temporalmente reducir nuestra exposición al riesgo. A medio plazo, cuando las dudas se disipen, todo parece indicar que debemos seguir invirtiendo en activos de riesgo.

David Levy
Presidente de DiverInvest Asesoramiento EAFI

Ilusión monetaria. Análisis mensual de Kessler & Casadevall AF

KesslerCasadevall-web2El estado de ánimo de la sociedad tiene más relación con el estado de los mercados financieros que con la evolución de la economía real. La renta variable sube en valoración y un gas inerte comienza a desprenderse entre los agentes económicos. Los niveles de oxígeno comienzan a descender y los movimientos se retardan casi sin despertar sospecha. Muchos representantes sociales sienten un efecto placebo intenso que impulsa actuaciones repetidas e inocuas para la actividad. Pero esta realidad es conocida por muchos de los directores de la economía global por lo que ajustan sus mascarillas de respiración y dotan nuevas dosis del famoso preparado. La pregunta que nos atañe es saber si estos directores tienen mascarillas de calidad que minimizan el riesgo de filtración. Si los dispositivos no se cierran a tiempo el efecto final sobre la actividad económica podrá ser incierto.

La secuencia de creación de dinero podría resumirse en los siguiente puntos:

Primero. Estados Unidos ha creado dinero nuevo durante el último año en un volumen similar a toda la deuda española. Esta actividad frenética continúa el plan iniciado hace varios años y tiene visos de continuar durante unos cuantos meses más. Así, los dólares han inundado los mercados buscando rentabilidad primero en las emisiones de deuda de las corporaciones, después en las emisiones soberanas de los estados y finalmente en los acciones cotizadas en todos los mercados internacionales.

Segundo. Contagiado por este impulso monetario, Japón, harto de mantener una activad estancada durante décadas y envidioso de los efectos placebos que los dólares están generando en la economía mundial, ha tomado la arriesgada decisión de sumarse al proyecto de inyectar cañones de yenes al sistema financiero internacional.

Tercero. El exceso de liquidez ha tenido por efecto el descenso de las primas de riesgo de los países más penalizados internacionalmente por su escasez de reformas efectivas. En esta tendencia numerosas voces europeas han solicitado al Banco Central Europeo una política de apoyo similar mediante un programa monetización directa de la deuda europea.

Sin duda esta dinámica ha conseguido frenar la sensación de quiebra del sistema financiero internacional, pero, por otra parte, ha desactivado el modo de alerta de las economías occidentales. En la vertiente macroeconómica, la puesta en marcha de reformas estructurales más efectivas se están retrasando tanto en la vertiente local como en la internacional, en Estados Unidos retrasando los ajustes fiscales y en Europa, retrasando una integración fiscal mucho más valiente. Desde la perspectiva microeconómica, las viejas formulas están encontrando de nuevo hueco. Como ejemplo tomamos el sector financiero y observamos cómo en nueve meses los tentáculos del sistema han puesto de nuevo a funcionar las viejas máquinas de creación de productos financieros con alto riesgo, alta remuneración y elevados conflictos de interés.

Las alertas anunciando un probable fallo en las «mascarillas» comienzan a escucharse de forma cada vez más significativa. En Estados Unidos las voces contra la actual política monetaria se empiezan a escuchar en la Reserva Federal y también los acuerdos entre los congresistas americanos para implementar gradualmente un ajuste fiscal centrado en aumentos de impuestos y descenso de gastos públicos. En Europa, la recesión económica, la exigua presión inflacionista, el desproporcionado nivel de desempleo y el elevado endeudamiento están trazando un camino directo hacia la integración real de la economía europea y, con ello, hacia el desarrollo de un adecuado marco europeo de entendimiento entre la aplicación de las políticas de ajuste estructural y las políticas de crecimiento.

Con ello es probable que esta ilusión por un crecimiento fácil termine por evaporarse en cuanto los datos de la economía real desvelen otra realidad. Como siempre, las políticas de demanda permiten navegar en el ciclo económico pero las políticas generadoras de crecimiento real son siempre políticas de oferta.

Por suerte para los ciudadanos, el cambio que debemos hacer es tan profundo y tan definitivo que cualquier medida generadora de ilusiones falsas terminará por diluirse y cualquier retraso en la toma de acuerdos pendientes de un calendario electoral acabarán por penalizar definitivamente a su conductor. Así, podríamos considerar que la pregunta inicial tiene dos respuestas: Las mascarillas no son de calidad y, por tanto, el gas intoxicará a los directores de la economía global, sin embargo, los vientos de cambio son tan fuertes que acabarán por limpiar suficientemente los recovecos de la actividad económica.

Javier Kessler Saiz, EAFI
Kessler & Casadevall AF