El modelo nórdico (Carlos de Fuenmayor Barroso EAFI)

KesslerCasadevall-web2En el año 2008, Islandia sufrió una grave crisis económica que se resolvió con la dimisión del Gobierno, la nacionalización de la banca, la convocatoria de un referéndum para decidir sobre temas económicos relevantes, la modificación de la Constitución y la encarcelación de los responsables de la crisis. Esta situación, de escaso eco en los medios de comunicación españoles, fue provocada por el abandono del modelo nórdico por parte de Islandia y la adopción de políticas thatcheristas que combinaban libertad económica, valores cristianos y conservadores tradicionales, patriotismo, y una adhesión a la ideología neoliberal.

Como consecuencia, el Estado se desprendió de bienes públicos y los bancos islandeses pasaron a controlar una cantidad de dinero diez veces mayor que la de los Presupuestos del Estado. Se bajaron los impuestos, se redujeron los servicios sociales y se descuidó a pensionistas y grupos de población necesitados. Esto llevó al país al colapso económico y reveló la necesidad de retornar a la forma nórdica de gestión socioeconómica.

El modelo nórdico se sustenta en una distribución equitativa de la riqueza y combina un capitalismo productivo con unos servicios de asistencia social de prestaciones generosas, demostrando cómo una sociedad rica puede aplicar el principio de igualdad, y cómo puede prosperar el colectivismo donde rige el individualismo. En el modelo, la educación es fundamental y por ello las líneas maestras del sistema educativo son estables y se mejoran progresivamente. Las cuestiones fundamentales en educación no se modifican con la llegada al poder de un nuevo Gobierno, como sucede en España. Asimismo las estructuras patriarcales son débiles y la familia tiene un menor significado que en los países del Sur de Europa, lo que favorece la movilidad laboral y geográfica. La combinación de unas raíces culturales profundas y un fuerte control sobre los sistemas financieros y de la gestión estatal producen un equilibrio sistemático de las cuentas públicas y de los endeudamientos nacionales.

El éxito socioeconómico viene del factor cultural, educativo, espíritu empresarial, cooperación, solidaridad, y un modelo de estado benefactor intervencionista lógico y racional. Pese a los problemas y las imperfecciones, las economías nórdicas están situadas entre las diez primeras más competitivas del mundo. Un modelo inspirador con más luces que sombras. Que no es poco, ya que en los países nórdicos desde la primavera, la luz sale muy temprano y no se acaba de marchar, nunca.

Carlos de Fuenmayor Barroso EAFI
Director Kessler & Casadevall Asesoramiento Financiero Barcelona

Economía dantesca (Carlos de Fuenmayor Barroso EAFI)

KesslerCasadevall-web2En el siglo VI, el Papa San Gregorio Magno confeccionó la lista de los siete pecados capitales. El poeta Dante, la utilizó en El Purgatorio, la segunda parte del poema La Divina Comedia, popularizándola y haciéndola llegar sin enmienda hasta nuestros días.

Se estarán ustedes preguntando que tendrá esto que ver con la economía. Pues más de lo que parece, ya que los severos desequilibrios económicos mundiales y nacionales proceden
en gran parte de actuaciones públicas y privadas auspiciadas por actitudes derivadas de la práctica de los pecados capitales que recogió el autor italiano. Estando siempre ahí, estos permanecieron ocultos por un crecimiento económico que parecía infinito y una sociedad que vivía en una complacencia total, y absolutamente despreocupada por un futuro que solo iba a ser esplendoroso.

Gula, envidia, avaricia, soberbia, pereza, lujuria e ira condujeron a la economía y la sociedad mundial a una situación de una gravedad sin precedentes y son los pecados que afectan a los recursos e impiden que el capital global se reparta equitativamente entre la sociedad.

Gula de un sistema financiero insaciable en su afán de acumular riqueza y que en un delirio final vivió en un capitalismo sin capital a golpe de puro crédito y apalancamiento.

Envidia que generó entre países y personas el afán de querer conseguir a cualquier precio, sin moral ni normas éticas, aquello que había conseguido el vecino.

Avaricia desordenada que justificó la posesión de riqueza y su atesoramiento con el único fin del enriquecimiento personal, obviando el beneficio colectivo.

Soberbia de unos dirigentes que instalados en el servilismo de sus consejeros económicos se decían estar en la Champions League de las economías mundiales y de unos sectores, financiero y constructor principalmente, que justificaron revalorizaciones anodinas en precio y tiempo de todos sus activos .

Pereza en, una vez producida la debacle, afrontar reformas económicas estructurales de calado que signifiquen cambios reales con consecuencias favorables para naciones e individuos.

Lujuria que acompañó a todas esas actuaciones.

Ira producida por una colosal falta de previsión más propia de felices ignorantes que la esperable de sesudos premios Nobel y organismos económicos internacionales.

Parece evidente pues, la influencia de estos vicios capitales en las conductas económicas de nuestro reciente pasado. Aprendamos la lección, pasemos la correspondiente penitencia y con propósito de enmienda generemos las bases para una regeneración económica libre de pecado.

Carlos de Fuenmayor Barroso EAFI
Kessler & Casadevall Asesoramiento Financiero

Austeridad constructiva (Artículo de Carlos de Fuenmayor EAFI en Expansión Cataluña)

CDF-webCon el fin de evitar que el país acabara en la bancarrota, en mayo de 2011 Portugal firmó con los representantes del FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea un préstamo de nada menos que 78.000 millones de euros.

Todo indica que, a falta de tres inspecciones, Portugal terminará este programa de asistencia financiera en junio de 2014 y recuperará su completa soberanía e independencia regresando de nuevo a los mercados y disponiendo de mecanismos de intervención normalizados en los mercados primario y secundario de deuda pública.

Pero para que esto sea así, y tras finalizar el programa, además de consolidar los incipientes y esperanzadores signos de viraje económico, el país deberá negociar e implementar un programa cautelar.

Un programa cautelar supone la disposición de una línea de crédito (que no tiene por qué ser utilizada), acatar una serie de condiciones que deben ser cumplidas y la creación de un fondo de garantía de la deuda portuguesa en el que el BCE se comprometa, en caso de necesidad, a apoyar las emisiones de bonos del Estado luso y a estar disponible para actuar en los mercados secundarios a través de la compra de su
deuda.

Esto supondría el regreso completo de Portugal a los mercados y una feliz noticia para Europa. En caso de que fuese evidente que Portugal no lograra financiarse en los mercados a tasas sostenibles y de forma regular se necesitaría un segundo rescate. Un escenario indeseable y poco probable pero por el que Grecia ya está transitando.

El ejemplo portugués ilustraría que la senda de la dolorosa austeridad de los dos últimos años ha comenzado a dar sus frutos para los países sometidos al exigente régimen impuesto. Irlanda está cerca de implementar el primer programa cautelar y Portugal, que ha mejorado sus previsiones de crecimiento para 2014 hasta el 0,8%, será el segundo país de la UE que lo acometa.

Siendo estas buenas noticias para Europa, cualquier discurso de recuperación es prematuro hasta que las pérdidas infringidas por la austeridad se recuperen y se solucionen los desajustes pasados con políticas productivas y evitando desapalancamientos inflacionistas.

En este punto, se hace necesario levantar progresivamente la mano de la austeridad y, entendiendo esta forma constructiva (austeridad no es gastar menos, sino gastar mejor), combinarla con un enfoque orientado al crecimiento que impulse esta recuperación en ciernes de la zona euro.

No sería aceptable que ejemplos de resignación pacífica, sufrimiento ejemplar y esfuerzos colectivos como el de Irlanda, Portugal o España resulten baldíos por excesos de austeridad.

Carlos de Fuenmayor Barroso EAFI
Director de Kessler & Casadevall AF

Acceda al artículo de Expansión el siguiente enlace: Austeridad constructiva

La EAFI versus la banca tradicional (Carlos de Fuenmayor Barroso EAFI)

KesslerCasadevall-web2Todos los pioneros y sus ideas innovadoras han chocado siempre con el sistema establecido. Pero al final han sido asimiladas como algo normal y si me apuran, casi imprescindible y sin las que no entenderíamos la forma de vida actual.

En los años 40 en USA cuando en el seno del Dinner´s Club se creó la tarjeta bancaria como forma de pago, esta se circunscribió al uso de un núcleo reducido de asociados adinerados y permitía pagar solo en establecimientos concretos. Por supuesto, su difusión al público en general se calificaba de ciencia ficción.

¿Imagina ud. su mundo actual sin una tarjeta de crédito como forma de pago habitual?

¿Hizo eso desaparecer el dinero físico?, ¿La oficina bancaria?.  La respuesta es, en ambos casos, negativa. Se impuso la convivencia y la colaboración.

Pues con las EAFI y la banca tradicional pasa algo similar. Es difícil de imaginar que una figura, aún hoy por hoy quijotesca, pueda convivir en el sistema financiero español con la mastodóntica estructura Bancaria, pero así será. No nos cabe duda.

Eso si, desde las EAFI hemos de realizar una labor pedagógica muy intensa aún, frente clientes y Bancos (por las lógicas y comprensibles reticencias iniciales de algunos banqueros y de algunos clientes), pues siendo modelos muy diferentes aunque condenados a entenderse, pueden convivir perfectamente y en colaboración, consiguiendo un cliente más educado financieramente, atendido en un marco de profesionalidad, transparencia y protección excepcional y sobretodo mucho más satisfecho.

El mercado de los servicios financieros es aparentemente el principal de nuestra actividad, pero las EAFI, donde estamos sin ambages, en el mercado de la tranquilidad del cliente, de facilitar procesos, de formular preguntas – incómodas a veces – y presentar soluciones siempre profesionales, transparentes y adecuadas. Y todo ello para mayor garantía del cliente, en el marco de la supervisión rigurosa, puntual y exigente de la CNMV.

La relación entre cliente-asesor es la base de un buen asesoramiento financiero, que se basa en un elevado grado de confianza mutuo (con unos derechos y obligaciones por cada parte). En el marco de una EAFI, debemos velar por los intereses del cliente como si fueran los suyos propios. Por ello debemos siempre ofrecer independencia y objetividad en todas las recomendaciones; contemplando siempre el largo plazo y lo más importante: crear, cultivar y mantener una estrecha relación con el cliente.

Somos como un notario que debe dar fe, filtrar, seleccionar y traducir a algo entendible para el cliente, la información y recomendaciones de inversión que recibe de su proveedor financiero habitual emitiendo un dictamen profesional independiente sobre cualquier aspecto que le preocupe.

El asesoramiento debe ser, por prescripción legal, específico e individualizado. Es decir, no basamos nuestras recomendaciones en datos genéricos y abstractos, sino que acoplamos el perfil e intereses del futuro inversor al producto financiero que idealmente se acoja al mismo, mediante un estudio personalizado.

Tras el descalabro económico y reputacional ocasionado por la crisis financiera internacional, las EAFI tenemos como objetivo recuperar la confianza de los inversores en el sistema financiero aplicando profesionalidad, ética y  sometimiento de nuestra actividad a unas estrictas normas de conducta.

La labor pedagógica alcanza también y para garantizar la viabilidad de la figura, en el acostumbrar al cliente al retribuir al profesional por los servicios realizados. Si ud. va a su médico o su abogado y tras plantearle una consulta compleja, este le da una solución y al salir de la consulta le dice que no ha de pagar nada, ¿se atreverá a seguir su consejo?. Desde luego, yo no. Las soluciones gratuitas suelen salir caras. Y los buenos profesionales, por experiencia, transparencia y prestigio han de ver retribuido justamente su trabajo.

Es en ese marco si entre todos seguimos poniendo los mimbres de excelencia, dedicación e ilusión profesional que, me consta, guían a las EAFI existentes en nuestro país, estaremos escribiendo el prólogo de un mañana financiero que mejorará cualitativamente el sombrío y decepcionante pasado que dejamos atrás.

Carlos de Fuenmayor Barroso EAFI
Kessler & Casadevall Asesoramiento Financiero