COVID-19: El papel de la globalización

Anita McBain, Directora de inversión responsable y ESG de M&G Investments

Le remitimos al glosario para una explicación de los términos de inversión empleados en este artículo.

Esta entrada es la tercera entrega de una serie de piezas que forman parte de un artículo más extenso, cuyo tema central aborda el vínculo entre el crecimiento de la población, el desarrollo sostenible y el consumo en el marco del cambio climático y la aparición de la COVID-19.

Lee AQUÍ la pieza anterior.

 

Interconexión

¿Y cómo unimos todo esto? Hemos hablado de la aparición de nuevas enfermedades transmisibles (en concreto las zoonóticas en la interfaz animal-humano), el crecimiento de población, las pautas de consumo insostenibles y el cambio climático. Hemos discutido el vínculo entre cambio climático y biodiversidad y visto la relación que tiene el tráfico de animales sacados de su hábitat natural para criarlos para el consumo humano con las enfermedades transmisibles muy infecciosas. Estos factores están interconectados: la presión que ejercemos sobre los recursos finitos de la Tierra, la demanda insaciable de más proteínas animales, la destrucción de puntos clave de biodiversidad y las fuerzas del cambio climático.

El mayor grado de interrelación y de interdependencia de pueblos y países incluye dos elementos: (i) la apertura de las fronteras internacionales para la circulación cada vez más rápida de bienes y servicios, finanzas, personas e ideas; y (ii) los cambios en instituciones y políticas de ámbito nacional e internacional que facilitan o fomentan dichos flujos[1].

La globalización ha sacado de la pobreza a millones de personas y ofrece interdependencia, interactividad y un intercambio de información prácticamente instantáneo, pero la lucha por satisfacer la demanda global ha comportado la sobreexplotación de los recursos naturales y prácticas insostenibles. Hoy en día, tratamos de vincular la gran aceleración de las tendencias de crecimiento poblacional, socioeconómicas y de los sistemas terrestres[2] con la destrucción forestal, la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la aparición de nuevas enfermedades transmisibles.

Las evaluaciones del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas inglesas) sobre un mundo hiperconectado nos proporcionan nuevas herramientas y puntos de vista para abordar la ciencia de la complejidad[3]. Esta ciencia no es tanto un objeto de investigación como una nueva manera de contemplar fenómenos. Es interdisciplinaria por naturaleza, con lo que deriva sus problemas del mundo real, y sus ideas y métodos de todos los campos científicos. Durante siglos, los científicos se han esforzado por reducir su objeto de estudio a los componentes que lo constituyen; en cambio, la ciencia de la complejidad aporta una perspectiva complementaria, pues busca comprender los sistemas y elementos interactuantes que se forman, cambian y evolucionan con el tiempo.

El WEF ha identificado a las «enfermedades infecciosas» como uno de los diez mayores peligros en términos de impacto, pero los avances contra las pandemias se han visto socavados por las reticencias a vacunarse y la resistencia a los fármacos. Esto hace que sea cada vez más difícil erradicar algunas de las enfermedades infecciosas más virulentas y abordar las pandemias nuevas y emergentes, lo cual plantea un riesgo para la salud global.

El descenso de los niveles de vacunación contra enfermedades transmisibles como el sarampión plantea un enorme peligro para la salud pública, y tal como hemos presenciado en 2020, los sistemas sanitarios mundiales están poco preparados para un brote importante de nuevas enfermedades infecciosas, como el COVID-19, el SARS, el Zika y el MERS. En un entorno de viajes globales, presión sobre los sistemas sanitarios y mezcla social, la aparición de una enfermedad infecciosa supone una compleja interacción entre la salud humana, animal y del ecosistema. Los errores de salud medioambiental se reconocen cada vez más como importantes contribuyentes a la enfermedad y la muerte, lo cual se ve exacerbado por los problemas ambientales de origen humano como la deforestación, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático[4].

 

Iniciativas, marcos y soluciones: los ODS de la ONU

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) definidos por Naciones Unidas están interconectados, son indivisibles y presentan un proyecto para crear un mundo mejor y más sostenible que funcione tanto para las personas como el medioambiente. Las tendencias negativas actuales en la biodiversidad y los ecosistemas tienen el potencial de socavar el avance hacia el 80% de los objetivos valorados[5], lo cual pone de manifiesto la importancia vital que tienen la conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. Proteger los hábitats de la fauna silvestre, para que los microbios animales permanezcan en sus huéspedes y no se transmitan a los humanos, será una parte esencial de la solución.

 

Un enfoque de nexos para el desarrollo sostenible

Muchos desafíos globales, pese a estar interconectados, se abordan de manera individual. En cambio, un enfoque de nexos para el desarrollo sostenible examina las interacciones entre múltiples sectores[6]. En base a proyecciones de que la población mundial excederá los 9000 millones de personas en 2050, los retos globales para reducir la inseguridad alimentaria, mejorar la salud y el bienestar, proteger los puntos claves de biodiversidad y combatir las enfermedades transmisibles están profundamente interrelacionados. Las amenazas más importantes derivadas del cambio climático complican más si cabe este desafío, al añadir más interdependencias. Para alcanzar los ODS de la ONU, un enfoque de nexos se propone entender las conexiones, simbiosis e intercambios.

Tal enfoque puede asimismo ayudar a identificar consecuencias inesperadas y mejorar la planificación, la toma de decisiones, el gobierno corporativo y la gestión. En este artículo ya hemos identificado un nexo de cinco ODS que están profundamente interconectados a la hora de abordar el problema de la escasez de alimentos, la producción sostenible, la salud y el bienestar, la acción climática y las enfermedades transmisibles. Los modelos de nexos nos ayudan a entender y dilucidar las consecuencias de escenarios diversos y a identificar interacciones complejas, como los beneficios conjuntos y las sinergias entre distintos sectores.

El valor y los ingresos de los activos del fondo podrían tanto aumentar como disminuir, lo cual provocará que el valor de su inversión se reduzca o se incremente. No puede garantizarse que el fondo alcance su objetivo, y es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente.

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Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión.

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[1] Organización Mundial de la Salud (OMS). (2016). Guidance for managing ethical issues in infectious disease outbreaks.

[2] Steffen, W., Broadgate, W., Deutsch, L., Gaffney, O., & Ludwig, C. (2015). The trajectory of the Anthropocene: The great acceleration. Anthropocene Review, 2(1), 81–98.

[3] WEF. (2013). Perspectives on a Hyperconnected World.

[4] WEF. (2020). The Global Risks Report 2020.

[5] Informe anual sobre ODS de Naciones Unidas.

[6] Liu, J., Hull, V., Godfray, H. C. J., Tilman, D., Gleick, P., Hoff, H., … Li, S. (2018). Nexus approaches to global sustainable development. Nature Sustainability, 1(9), 466–476.

 

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