Carta noviembre Diverinvest 2020: “Las bolsas subirán si o si»

Estimado amigo,

Esta carta, como todas, la escribo con el corazón y desde el máximo respeto y es que, a pesar de estar viviendo una grave pandemia mundial, todo hace indicar que el mundo está en su mejor momento.

El otro día leía un artículo que aportaba los siguientes datos que me llamaron la atención: la población en extrema pobreza en 1980 era del 42%, actualmente es del 10%, la mortalidad infantil cayo al 4%, más gente muere por obesidad que por desnutrición, hay más muertos por suicidios que por guerras.

La tecnología está aportando grandes avances, pero lamentablemente sigue incrementando la mala distribución de la riqueza. Una veintena de personas acumulan tanta riqueza como media humanidad.

La realidad es que si no hubiera existido la pandemia, las bolsas estarían hoy un 25% más altas y el S&P500 rozaría en estos momentos los 4.000 puntos.

Soy optimista y estoy casi convencido que pronto habremos ganado la lucha a la pandemia. La vida volverá a la normalidad. Los encuentros, los viajes, las vacaciones, el trabajo en la oficina que tanto echamos de menos, … volverán. Y ese día, la economía retomará la senda del crecimiento.

Como sabéis, los mercados suelen anticipar entre 6 y 12 meses lo que ocurre en la economía real. De hecho, las previsiones macroeconómicas para el año que viene son muy buenas, incluso China este año 2020 crecerá fuertemente.

Para los inversores no va a ser un camino de rosas y debemos esperar volatilidad, especialmente si persisten las preocupaciones sobre la reanudación de la actividad económica, pero creo que posicionarse a largo plazo en contra de la renta variable equivaldría a posicionarse en contra de la medicina, la ciencia, el ingenio humano.

Y sobre todo y más importante, los bancos centrales a través de sus políticas monetarias expansivas, jamás vistas desde la Segunda Guerra Mundial, están teniendo un impacto muy positivo en la evolución de las bolsas. Ir en contra de esta tendencia, no parece una buena recomendación. En Estados Unidos se han inyectado 4 billones de dólares, un 20% de su economía. Los planes cuantitativos QE1, QE2 y QE3 de los últimos 10 años suman aproximadamente 4 trillones. A raíz de la pandemia, en tan solo 4 meses, la FED ha inyectado esta misma cantidad y todo parece indicar que hay 2 trillones más por venir.

Es verdad que las valoraciones de la renta variable mundial, aunque no son necesariamente bajas en términos absolutos, siguen siendo más atractivas que muchas alternativas, incluidos los títulos relacionados con la deuda pública de mercados desarrollados. Las tasas de descuento utilizadas para determinar el valor actual de los flujos de caja futuros son cercanas a cero en gran parte de los países desarrollados, lo que indica que los inversores seguramente estarán dispuestos a pagar unos múltiplos de beneficios más altos a largo plazo.

Muchas entidades financieras de primer nivel ya prevén que este nuevo ciclo de mercado y de negocio que está apareciendo sea uno de los más largos jamás registrados. Un periodo prolongado con bajos niveles de crecimiento, inflación y tipos de interés y de unas políticas extraordinariamente expansivas que seguramente nos conduzcan a un periodo que favorezca la buena rentabilidad de la renta variable.

En el corto plazo, debido a los efectos de la fuerte segunda ola de la pandemia que estamos viviendo estos días en todo el mundo y de las elecciones en USA, habrá mucha volatilidad. Recomendamos aprovecharla para incrementar el nivel del riesgo en las carteras y, sobre todo, para comprar aquellos sectores más cíclicos que hoy están más deprimidos.

Un abrazo fuerte,
David Levy