EL IMPULSO DE LA EDUCACIÓN FINANCIERA, CLAVE PARA EL PROGRESO

Existe una fuerte correlación en los países entre desarrollo económico y renta per cápita de sus ciudadanos con la educación financiera, por ello es necesario trabajar en ella.

El mundo cambia a un ritmo vertiginoso, y en el sector financiero posiblemente más que en ningún otro. La irrupción de las nuevas tecnologías, están modificando la forma de hacer las cosas y algunas como “blockchain” se postulan con la capacidad de alterar el orden establecido. En lo que se refiere a la realidad diaria, la creciente complejidad de las relaciones financieras entre los individuos y las empresas, y de los propios productos y servicios financieros, aumentan la necesidad de que a todos los niveles los individuos puedan lidiar positivamente con ello, ya que de ello depende su bienestar económico individual, y cuanto mejor nos vaya como individuos mejor nos irá como sociedad.
El término de lidiar positivamente lo podemos traducir como cultura financiera, que la OCDE define como, “el proceso por el que los consumidores financieros mejoran su comprensión de los productos financieros, conceptos y riesgos y, a través de la información , la enseñanza y/o el asesoramiento objetivo, desarrollan las habilidades y confianza para adquirir mayor conciencia de los riesgos y oportunidades financieras, tomar decisiones informadas razonadas y adaptadas a sus circunstancias, saber dónde acudir para pedir ayuda y tomar cualquier acción eficaz para mejorar su bienestar financiero”
Para situarnos en la realidad mundial sobre educación financiera, me parece muy orientativa la encuesta que Standard & Poor´s elabora anualmente sobre la materia. El mapa refleja la distribución de adultos en porcentaje, considerados con cultura financiera.

En España el resultado es de un 49%, superada por Australia con 64, Singapore 59, EEUU 57, y en Europa por Austria 53, Bélgica 55, República Checa 58, Dinamarca 71, Finlandia 63, Francia 52, Reino Unido 67 y Alemania 66
La encuesta además llega a las siguientes conclusiones:
(1) Sólo 1 por cada 3 adultos se considera que entiende los conceptos financieros básicos.
(2) La cultura financiera es mayor entre los ricos, los mejor educados y aquellos que utilizan servicios financieros, existiendo una fuerte correlación en los países, entre desarrollo económico y renta per cápita de sus ciudadanos, con la educación financiera.
(3) Los gobiernos favorecen, por un lado, la inclusión financiera mediante cuentas bancarias y otros servicios financieros, que la media de los ciudadanos (en el caso de España) no dispone de conocimientos para manejar, lo que fácilmente puede acabar en incrementos de deuda, impagos o morosidad.
(4) Ante el problema de las pensiones europeas, es de sobra conocido, que no se está desarrollando adecuadamente el ahorro privado como complemento.
(5) Muchos miles de millones de personas no están capacitadas para adaptarse y lidiar con el sector financiero

Con todos estos riesgos, los responsables económicos se ven obligados a crear políticas de protección de los inversores (como MiFID) para defenderles de posibles abusos y tratar de salvaguardar la salud financiera. Pero esto solo contiene el problema, el cambio hacia la mejora, claramente se consigue aumentando la cultura financiera a todos los niveles. Está comprobado que las personas con solidas aptitudes financieras realizan mejores planificaciones para su jubilación, y diversifican mejor los riesgos.
En España se van sucediendo iniciativas para promover la cultura financiera. A nivel público, destaca el plan de educación financiera de la CNMV y el Banco de España, comenzado en 2008 y representado por su marca finanzas para todos. El plan está dirigido a todos los segmentos de la población, y su promoción se fundamenta en la colaboración público/privada. Igualmente en el ámbito privado, conscientes del bien común que supone, existen diferentes iniciativas en los que compartir experiencias y difundir conocimientos financieros. Todo ese poco para conseguir aumentar la cultura financiera de nuestro país. Debería haber asignaturas ya en la enseñanza elemental que enseñen conceptos financieros a todos los españoles. Conscientes del camino a seguir y del trabajo a realizar, evolucionando todas estas propuestas, ojalá logremos lo mas importante, concienciar a los consumidores.

Atentamente

Carlos García Ciriza.