Carta Enero Diverinvest EAF – “Buy the Rumour, Sell the News”

Estimado amigo,

Como sabes el año 2018 fue uno de los peores años que se recuerdan de la historia. Para mí lo más destacable fue que TODOS los activos financieros, a excepción del dólar, bajaron con fuerza: Eurostoxx -14% y la renta fija corporativa global -4%. No se recordaba un año tan malo desde 1931 o 1969. El último trimestre del año vivimos una oleada de tsunamis constantes, donde el S&P 500 bajó un -20% en dos meses, y diciembre fue el peor mes de la historia.

Para mí, que he vivido muchas crisis, lo más importante es entender por qué ha ocurrido. La verdad es que durante el año 2018 se han sucedido una cantidad significativa de hechos relevantes: Trade War, Brexit, Crisis italiana, quiebra argentina… pero si lo analizamos en detalle, nada ha cambiado tanto a nivel macroeconómico. Los fundamentales siguen sólidos y el mundo crece a tasas del 3%.

Apple bajó un -30% desde máximos, pero la realidad es que sus beneficios han sido de Usd 84.300 millones en vez de Usd 91.000 millones en un trimestre. Todo parece indicar que los mercados estaban caros y que ahora se están abaratando. No ha sucedido nada que justifique una corrección tan fuerte en tan poco tiempo.

Los mercados en enero están teniendo un comportamiento muy positivo, ya estamos recuperando una gran parte de las bajadas del 2018. Pero no debemos dejarnos llevar. El 2018 ha avisado de que algo se está cocinando…

La gran mayoría de economías están en un ciclo cada vez más maduro y con beneficios positivos, pero con tendencia a la baja. Sin olvidar los altos niveles de deuda masiva que existe en todas las zonas del mundo. En condiciones normales, si no estuviéramos en un periodo desinflacionario y con tipos muy bajos, las bolsas hubieran caído hace tiempo y sin rebote.

La mayoría de los activos financieros han corregido en precio, pero muchos siguen caros. Recomendamos ser muy tácticos en este tipo de mercados: vender en máximos y comprar en mínimos.

Algo sencillo para los que tenemos la bola de cristal.

Un abrazo,

D. Levy